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ACCIÓN DESINTERESADA



El ego es definido por el diccionario de la RAE como el exceso de auto-estima, no obstante el concepto encierra mucho más, según Freud, el ego puede definirse como el momento en que nos reconocemos como persona, y está compuesto por los deseos e impulsos, es decir, el ego es lo que nos mueve o motiva a conseguir resultados de nuestras acciones, la mayor complejidad del ego es que opera de forma consiente e inconsciente, de esta forma puede controlar nuestras acciones y deseos (Morris, Maisto, 2005).


Tradicionalmente se le da un gran valor al ego ya que nos sirve para adaptarnos a la sociedad, tener éxito y sobrevivir, pues nos proporciona el impulso necesario para obtener la comida y las condiciones básicas de sobrevivencia (el ego nos motiva a trabajar), sin embargo este no solo regula estos sentimientos sino que también es quien nos hace agresivos e impulsivos en temas tan sensibles como el sexo, la amistad, relaciones sociales, etc (Morris, Maisto, 2005); desde pequeños, tanto en la escuela como en el hogar, nos dicen que una persona sin ego es un ser sin ambiciones y por lo tanto nunca obtendrá éxito en ninguna empresa que se proponga, este hecho hace que el ego se fortalezca y afiance a medida que crecemos, por lo tanto no es de extrañar que lo veamos como algo bueno, como un sentimiento necesario para el éxito, con el agravante que en la mayoría de los casos no somos conscientes de esto (recordemos que el ego se aloja en el subconsciente).


El Hinduismo, a través del Bhagavad-guita nos dice que la mejor forma de alcanzar la tranquilidad es por medio del desapego, es decir, renunciar a los frutos del trabajo, no tener deseos de recompensa (Gandhi, 2007), el desapego, no es más que controlar el ego, no desear nada, controlar los impulsos, actuar sin pasión ni búsqueda de recompensa alguna.


La pregunta que surge es ¿si el ego es el sentimiento que nos motiva a actuar, cómo logramos actuar y no quedarnos pasivos a la ausencia del ego? La respuesta nos la proporciona Gandhi (Gandhi, 2007) al sugerirnos que el ego debe ser reemplazado por la acción desinteresada, desde este punto de vista, la acción desinteresada no es solo una forma de actuar, es un sentimiento tan fuerte y poderoso como el ego, con la diferencia que las acciones que emprendamos ya no serán controladas por nuestro subconsciente, y no buscarán obtener frutos, en ese momento se hace mucho más importante el medio que el fin.


La acción desinteresada es mucho más que realizar buenas acciones, implica reemplazar al ego, de esta forma nos permite actuar de una forma más libre, sin estar condicionado por los frutos o el éxito, la acción desinteresada, nos lleva a caminos de tranquilidad, desapego y espontaneidad.


Ahora bien, el Bhagavad-guita nos indica que la acción desinteresa es un buen camino para alcanzar la tranquilidad, pero siendo este un sentimiento contrario al ego, ¿cómo lograr desprenderse del ego e interiorizar la acción desinteresada? el hinduismo nos brinda una herramienta poderosa: el Yoga, no visto como una serie de posturas y ejercicios físicos que nos ayudan a tener un cuerpo más sano, hablo del Yoga en toda su dimensión, el que permite que el hombre supere el mundo de las apariencias que captan los sentidos y la mente y que se ubique en aquel punto de su ser en que él es él mismo sin adición de nada que le sea extraño, es decir el Yoga como concepto liberador, el que nos permitirá deshacernos del ego y reemplazarlo por la acción desinteresada, visto de esta forma, el Yoga, es una práctica que nos ayuda al desapego.

EL Budismo nos brinda otra herramienta fabulosa, la Meditación, al ver las cosas tal como son, nos damos cuenta que el ego – el yo- es una creación de la mente.


Finalmente cabe recordar el verso del Bhagavad-guita encontrado en el libro IV verso 18: “Aquel que encuentra la inacción en la acción y la acción en la inacción es un sabio entre los hombres. Está en el sendero de la unión (yoga) y puede hacer cualquier acto sin generar apego, deseo y aversión”.

Inacción en la acción: actuar sin esperar frutos o recompensa.

Acción en la inacción: actuar con la mente, el pensamiento también puede generar apego, deseo, aversión.

Una canción de Silvio Rodríguez me rememora la acción desinteresada:

Soltar todo y largarse (Silvio Rodríguez)

Soltar todo y largarse —qué maravilla—, atesorando sólo huesos nutrientes
y lanzarse al camino pisando arcilla, destino a las estrellas resplandecientes.

Pantalones raídos, zapatos viejos, sombrero de ventisca, ojo de garra escudriñando enigmas en los espejos
y aprendiendo conciertos de las cigarras.

Con amores fugaces e inolvidables, con parasiempres grávidos como espuma y el acero afilado de los probables colgado vigilante junto a la luna.

Soltar todo y largarse. Qué fascinante volver al santo oficio de la veleta, desnudando la vida como un bergante y soñando que un día serás poeta.


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